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Historia del Maquillaje II

Renacimiento

Las cejas se dejan muy finas y en algunos casos desaparecen. Incluso la frente se depila para dejar mas dimensión en el rostro. Los ojos se maquillan con khöl y el colorete tiende a gránate.

Es el resurgir de una nueva época, hay un cambio ideológico en todos los aspectos que llega de Italia.

Se sigue usando gran cantidad de perfumes para paliar el olor corporal ya que la higiene sigue siendo muy escasa, en cuanto al pelo se tiñe de rubio debido a la influencia que llega de Venecia, un tinte rubio que causa furor y que denota prestigio. Los tocados van excesivamente adornados.

 

Existe una obsesión por el maquillaje y los perfumes, no así por las cremas de belleza. Al igual que la mujer el hombre va maquillado, ofreciendo así un aspecto afeminado. La mujer lleva la tez con una blancura excelente, empolvándose con unos polvos de arroz o harina. Los ojos van delineados en negro, en el párpado aplican azul o verde y los labios dibujados en forma de corazón con tonos rojos oscuros. Adquieren mucha importancia los lunares, se consideraban muy estéticos e incluso se hacían de terciopelo o bien se pintaban. Se colocaban en rostro o escote dependiendo del significado que se le quisiera dar, llegan a tener un lenguaje propio.

En cuanto al cabello los peinados eran monumentales, a finales del siglo XVII los hombres empiezan a utilizar pelucas y las mujeres postizos de gran tamaño con tocados también grandes. El pelo va retirado de la cara y se lleva con tirabuzones y rizos. Toda esta moda viene impuesta por la Corte.

La higiene corporal sigue en el olvido, por lo que siguen utilizando cantidad de perfumes para el mal olor.

Se consolida en este siglo la Edad de Oro de la cosmética. Francia se convierte en el centro de la cultura, creando la nueva moda de la ropa, peinado y cosmética.

Siglo XIX

Se sigue llevando la cara pálida pero de manera exagerada, el ideal es parecer enfermo y ya no es suficiente empolvar con polvos de arroz. Se pone de moda ingerir vinagre y limones para aclarar la piel, incluso se ingieren sustancias que contenían plomo o arsénico con el consiguiente riesgo de en algunos casos llegar a provocar la muerte. La ojera se marca de azul al igual que las venas. La idea es mostrar la sensibilidad cutánea. Los pómulos se sonrosan levemente con un rosa palo y los labios se maquillan en color carmesí en forma de corazón.

Se siguen usando perfumes, los mas recomendados son los de lavanda ya que denotan frescura y limpieza. Las uñas van en un aspecto muy natural y abrillantadas con cremas.

El canon de belleza no solo marca una piel extremadamente translúcida sino que también exige una cintura muy estrecha. Para esto utilizan corsés ajustados hasta los extremos suponiendo también un riesgo por la deformación de órganos internos e incluso problemas intestinales y enfermedades.

La moda de belleza la sigue marcando Francia, aunque las tendencias ya no las impone la corte sino la burguesía.

En la última década aparece un peluquero francés llamado Marcel que revoluciona el concepto del peinado con un nuevo método de ondulación que le hizo famoso a nivel mundial y se extiende bien entrado el siglo actual.

Siglo XX

Surgen distintas décadas que van a marcar modas por fenómenos sociales: los medios de comunicación, el cine, la televisión y la publicidad idealizaran un prototipo de mujer que acaba marcando una moda en una determinada época.

La industria cosmética sufre un boom, ofreciendo un gran abanico de posibilidades en productos de peluquería y cosmética.

En los primeros años del siglo XX las ideas y costumbres del pasado siguen estando vigentes como el tono de la piel que sigue siendo distintivo social ya que una piel blanca denota no estar expuesta al sol ni a la intemperie que están sometidas las pieles de las clases menos favorecidas.
La elaboración de los polvos de arroz para blanquear el rostro es cada vez mas refinada. En 1904 surgen los primeros polvos perfumados elaborados por un perfumista llamado Caron que olían a una de sus fragancias llamada “Tabac Blonde”.

En Estados Unidos comienza la creciente industria del cine y con él el maquillaje es una pieza indispensable para el éxito de las películas.

Un antiguo maquillador del Ballet Imperial Ruso llamado Max Factor abre una tienda en Los Ángeles donde vende perfumes, cosméticos y maquillajes que él mismo fabrica y empieza a maquillar actores. A partir de ese momento irá creando maquillajes adaptados a las necesidades de las películas.

1910 - 1919

Durante estos primeros diez años la mujer quiere encarnar tres ideales muy distintos: la mujer cariñosa, la madonna dispuesta a cualquier sacrificio y la vampiresa exótica.

Hacia 1910 el maquillaje ya esta muy extendido y se tiende a llevarlo de manera natural. Se usan polvos de Helena Rubinstein para quitar artificialidad blanca de los rostros de épocas anteriores. Se abre un nuevo salón de belleza de Elisabeth Arden, rival de la norteamericana Rubinstein. Las dos firmas rivalizaran por sacar nuevos productos al mercado y someter a las damas de la alta sociedad a tratamientos faciales periódicos.

Durante la guerra el maquillaje estuvo fuera de lugar y lo único que se utilizaba era un poco de rojo en los labios y un toque de vaselina brillante en los párpados. El cabello que iba ondulado se empezó a peinar sobriamente con raya.

Entre 1914 y 1918 el ideal para hombres y mujeres era la enfermera dispuesta a cualquier sacrificio. Las damas de la alta sociedad se vestían de monjas o enfermeras y enviaban los retratos a sus esposos que estaban en el frente.
El maquillador Max Factor crea un maquillaje especial para cine que poco a poco irá perfeccionando.

Al final de la guerra el prototipo de mujer cambió y todas querían parecer peligrosas y enigmáticas. El pelo se llevaba corto como los chicos y los ojos se destacaban en khöl, los párpados oscuros y los labios en rojo intenso dibujados en boca de piñón. Era un estereotipo de mujer que podía representar a la vez a un ángel y a un demonio. Este tipo de mujer se mostraba enfundada en fetiches eróticos como ropa interior de satén, pieles lujosas, kimonos de seda, etc.

1920 - 1929

Los locos años veinte fueron la época del jazz, el charleston, las faldas cortas, el amor libre.....

Los descubrimientos y a avances científicos favorecen al maquillaje. El descubrimiento de los estearatos colorantes revoluciona la fabricación de barras de labios pudiendo obtener con ellos nuevas tonalidades.

Los ojos se llevaban con raya negra y muy difuminada y en la cuenca del ojo sombra en rojo o morado. Los labios en rojo oscuro en forma de boca de piñón y las cejas cuidadosamente depiladas y se maquillan para darles una forma circular. El colorete en forma de mancha redondeada. El objetivo principal era la provocación, no importaba que se fuera muy recargada. Las rubias se maquillaban con tonos verdes y azules muy intensos mientras que las morenas optaban por negros y marrones. Se quería conseguir el efecto de tener unos ojos muy grandes y almendrados, para ello utilizaban mucho el khöl difuminado.

En 1924 se lanza la laca de uñas con color y a partir de ese momento se termina con la moda de llevar las uñas naturales.

Una gran revolución fue la máscara de pestañas resistente al agua que creó Elisabeth Arden.

En 1927 los productos de Max Factor que hasta entonces sólo se utilizaban en cine empezaron a comercializarse por Estados Unidos con un éxito absoluto. También en el 27 surge una nueva barra de labios que se emulsiona al entrar en contacto con la saliva, la llamada Rouge Baiser, creada por el químico francés Paul Baudecroux. Era un tanto seca y opaca pero fue la barra líder del mercado hasta la época de los sesenta.

En 1928 el proceso de elaboración de polvos se revoluciona con un nuevo método, la “micronización”, que permite que la textura del polvo tenga un acabado muy fino y ligero.

El corte de pelo se convirtió en patrimonio común, el corte de pelo a lo chico ya fuera con cinta o sin cinta de pelo en la frente y en liso u ondulado.

1930 - 1939

El maquillaje se democratiza y accede a todas las capas sociales cuyas mujeres intentan imitar a sus actrices favoritas y a los grandes mitos de la época: Marlene Dietrich, Greta Garbo....

La tendencia artificial de los años veinte se consideraba vulgar y prima una apariencia más individual y natural. El rostro debía tener una limpieza transparente como el de las estrellas de cine. Se usa lápiz para perfilar las cejas cuidadosamente depiladas en semicírculo; sombras de ojos dorada, plateada, en ocasiones combinada con marrón, azul o violeta; rimel o pestaña postiza si era necesario, el colorete ya no es redondeado sino que se difumina y la boca va perfilada dando forma de “arco de Cupido” y con carmín marrón o gránate.

En cuanto al cabello se deja más largo, como mínimo media melena con ondas que partían desde la raíz y teñido de rubio o rubio platino ya que era el color que estaba de moda y que combinaba con los brillantes trajes de noche que lucían en perla y champán.

En 1932 los hermanos Charles y Joseph Revson se asocian con el químico Charles Lachman y crean la marca Revlon que entrara en el mercado con una innovadora laca de uñas que años más tarde se combinará con el mismo tono de la barra de labios.

En 1935 la recién nacida marca Lancôme lanza una nueva barra de labios llamada “Rose de France”, muy brillante y untuosa, hecha de una fina pasta y perfumada a rosas y de escasa perdurabilidad y con tendencia a manchar los dientes.

En 1937 Max Factor lanza “Pan-cake Make-up”, un fondo de maquillaje que revolucionó la técnica del maquillaje cinematográfico ya que era impermeable al agua, inalterable bajo los focos y tenia una cobertura total y un acabado mate. Este producto todavía hoy se comercializa manteniendo su fórmula original.

1940 - 1949

La Segunda Guerra Mundial supuso un paréntesis en los avances del maquillaje y continua en los años de austeridad y de la posguerra. A pesar de esto las francesas estaban dispuestas a mantener su reputación de ser las mujeres mejor vestidas del mundo. Si el resto de las mujeres del mundo creían que debían vestir con modestia y sobriedad, las francesas desarrollaron un estilo extravagante para demostrar su independencia. Los labios de rojo oscuro, vestidos de colores vivos (azul, blanco, rojo) y sombreros y zapatos que crecían a lo alto con cuña. Tocados en la cabeza realizados con cualquier tipo de material (velo, flores, terciopelo, plumas....) utilizaban mucho el ingenio e incluso llegaban a ser de mal gusto en algunos casos.

Debido a la falta de recursos la calidad del maquillaje dejaba mucho que desear y tuvieron que agudizar el ingenio con trucos como maquillar las pestañas con betún de botas y las cejas con betún de zapatos, en el caso de las inglesas, o sustituir el colorete con pétalos de rosa bañados en vino tinto.
Las melenas se llevaban recogidas en moños altos, lo cual alargaba y estilizaba más la cabeza. En el cine triunfo la figura de Verónica Lake, lucía una melena larga y rubia ligeramente ondulada que tuvo que cortar obligada por el gobierno debido a que las mujeres de la época sufrían accidentes en las fábricas de trabajo al imitar su larga cabellera..

Al finalizar la guerra dejaron de acentuarse la boca con tonos tan oscuros y le dieron más importancia a los ojos. El ideal lo encarnaría Brigitte Bardot, un rostro infantil con un cuerpo plenamente desarrollado.



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